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EL VINO, LA HISTORIA Y LA CULTURA
"Vino, Baño y Venus desgastan el cuerpo pero son la verdadera vida“
- Etimología:
Vino, del latín vinum que deriva del griego oinos.
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La historia del vino está,
irremediablemente, ligada a la propia historia de la humanidad, manteniendo un sitio especial para gran parte de las culturas
actuales y, sufriento los mismos alti-bajos y crisis sufridas por la humanidad a lo largo del tiempo.
El vino de la antigüedad
no se parecía en sabor a lo que actualmente conocemos, de hecho, la mayoría de las civilizaciones bebían el vino mezclado con leche y miel para “mejorar el sabor”. Los
judíos, por respeto a Dios, eran los únicos que bebían el vino (wainu, en hebreo) al natural, como lo hacemos en la actualidad.
- El desarrollo de la vinicultura inicia casi junto con los orígenes del hombre, quien, al volverse sedentario, inició
la agricultura con el cultivo de higos, olivos, trigo y vid; aunque la vid ya existía mucho tiempo antes de que el hombre
apareciera. Se cree que la vid, al igual que gran parte de las especies frutales, se originó en Asia, distribuyéndose posteriormente
al resto del mundo.
Así pues, los primeros vestigios de viticultura (cultivo de la vitis o vid) se remontan a:
- MEDIO ORIENTE: donde desde el año 8000 a.C. ya practicaba el cultivo rudimentario
de uva silvestre.
- EGIPTO Y MESOPOTAMIA: 4000 a.C.
- MAR EGEO: localizado entre Grecia y Turquía; 2500 a.C.

La idea, compartida por diversas culturas
de la antigüedad, de que el vino es de origen divino o "milagroso" proviene del hecho de que es una bebida que fermenta por
sí misma, ya que las lebaduras del medio ambiente se adieren a la piel del fruto y, al ser aplastado, mezcla el jugo con las
lebaduras y da inicio a la fermentación.
Esta concepción del "orígen milagroso" del vino lo une, desde épocas remotas, con
la mitología oriental; de hecho, el orígen de Baco, la deidad del vino, se remonta también, al igual que la vid, a Asía, para posteriormente esparcirse por Egipto, Tracia y
el Mediterráneo en general.
LA LEYENDA PERSA DEL ORIGEN DEL VINO:
Cuenta la leyenda persa que de las semillas que un ave dejó caer a los pies del rey Djemchid
(Yemshid) nacieron plantas que dieron abundantes frutos, cuyo jugo fermentado fue bebido
por la favorita del rey. La mujer, que estaba enferma, se durmió profundamente bajo los
efectos relajantes de la bebida, y al despertar se sintió curada y feliz.
Entonces el rey nombró al vino Darou é Shah (daru eshjá), "el remedio del rey".
EL VINO EN LA LITERATURA CLÁSICA
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